David y Romina.

Esta es la historia de un niño llamado David
Pasaban los años y crecía feliz.
Todo parecía marchar bien en su vida
Era el más pequeño y querido de su familia.
Absorbía todo el amor que había en el mundo
Todo giraba en favor a que tomara un buen rumbo.
Todos los días encontraba nuevas aventuras
Junto a sus amigos saltaban y corrían entre la bruma.
Le gustaba sentarse y mirar las estrellas
Pidiendo algún día poder volar en una de ellas.
Corriendo por los prados una vez encontró
Un nuevo mundo que nadie antes visitó.
Todo era puro, libre de la mano humana
Era todo perfecto, todo lo que él soñaba.
Selvas tropicales mescladas con desiertos floridos
Bosques inmensos entre sauces dormidos.
Los animales eran preciosos como diamantes
Todos volaban, era algo impactante.
Sólo faltaba lo que apareció frente a sus ojos
Una figura multicolor que parecía de su antojo.
Emergía de los rayos del Sol y del fondo del mar
Estos se mesclaban entre su hermoso cuerpo al caminar.
Se miraron y se hipnotizaron al instante
Una clara muestra de amor se volvió palpitante.
David era el más feliz del mundo
Estaba totalmente encantado de ese azul profundo.
Ella se llamaba Romina
Al contrario de David ella siempre fue triste y dormida.
No tenía amigos, ni familiares
No tenía a nadie a quien respirarle.
Su vida nunca fue color de rosas
Pero al lado de David se sentía la más querida y la más hermosa.
Pasaba el tiempo y su amor crecía
Pero como toda relación acertijos tendrían.
Amor de niños, amor de dudas
La más grande luz en esta llanura.
Como las hojas echaron a volar su imaginación
Querían sentir toda nueva emoción.
Probaron de todo
Volar por los aires, saltar por el lodo.
Trepar por los arboles, respirar bajo el mar
Ya no había nada más que hacer, nada más que tratar.
Poco a poco esta perfección se fue manchando
Con mentiras y fuertes tragos amargos.
Las discusiones eran interminables
Era algo insoportable.
David ya no soportaba a Romina
El ya no la quería, ni siquiera como amiga.
Romina lloró a mares
Perder a David era el peor de sus males.
El mundo de David se volvió cada vez más apagado
El no comprendía como tanta luz se había desintegrado.
Busco refugio en muchas cosas
Nada lo llenaba, ni siquiera el estar a solas.
Hasta que un día despertó
Y buscar a Romina en su fin se convirtió.
No podría seguir sin ella
Era su todo, era su dulce doncella.
Buscó por todo ese paraíso
Encontró de todo, menos lo que quiso.
Pero en la cima de una colina
Encontró a Romina como antes, triste y dormida.
La tomó ente sus brazos y la besó
Romina aunque no entendía lo obedeció.
No puedo vivir sin ti, le dijo él
Y derramó una lágrima en ese hermoso amor de papel.
Al contrario de los adultos de nuestro mundo
Aprendieron a resolver sus problemas y a compartir juntos.
Cada noche miraban juntos a la Luna
Pidiendo que su amor nunca se destruya.
Era dos gotas de agua en un mismo vaso
Sus problemas quedaban atrás con un simple abrazo.

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