Fuerza que recorre velocidades
El rito no debe quebrantarse,
Pero tus ojos reclaman algo distinto,
Solo quieren dejarse llevar
Por una nueva emoción
Que nos ofrecen las estrellas.
Entre tanta multitud y humo que sueltas,
Tus labios mojados se abrieron
Recorriendo mi mejilla.
No puedo dejar de acercarme,
No hasta mañana.
Siempre compartimos los mismos escenarios
Pero éramos unos perfectos desconocidos.
Las puertas del cielo se abrieron
Y dejamos que el fuego se hundiera en el mar.
Teñido de rojo, teñido de rojo.
Una lluvia de rayos inyectó nuestras manos
Tu alma creció, tu pecho creció.
Dulce sabor, suave resplandor
Del licor que nos embriaga.
Demostrándonos un poco de amor
Que se esfumaría con la salida del Sol.
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