Ayer.

Mis ojos se desvanecen
Al no tener un rumbo fijo.
Salto de mi cama
Me visto
Y salgo a caminar.
Mi mente no deja de pensar en el ayer
En lo infinito que se veía todo
En ese manto de cosas dulces.
Me siento en la vereda
Prendo un cigarrillo
El aroma me inunda de felicidad barata.
Tiembla el piso
Mientras cae la lluvia.
Miré mi rostro
En un charco.
Y pensar que hace tan poco
Me veía bien
Satisfecho
Comprometido con la nada.
Mis manos comenzaron a hundirse en el cemento.
Brillé contra los edificios
Que se derrumbaban uno tras otro.
Abrí mi chaqueta
Para perderme entre los bolsillos
Y no salir más.
Pero había una salida más fácil
Más fácil que esconderse.
Volé para ser arrastrado
Por el azar de los caballos
Que llevaban un rumbo fijo
En sus espaldas.

0 comentarios:

Publicar un comentario