Luz.

Llegaste hasta el fin del mundo,
Y al regresar, te veías diferente,
Tenías algo, no lo sé.
Te veías hermosa,
Igual que antes, pero aún más.
Te besé en esa boca que me encanta,
El sabor a frutas tropicales recorrió mi interior.
Abrí mis ojos para contemplarte,
No quería dejar de hacerlo,
Nunca más.
Estabas rodeada de colores vivos,
Colores que no sabía que existían hasta que te conocí.
Toqué tu mano,
Y volvieron las danzas de medusas,
Esas que me hacían relajar y volar a la vez.
Nos entrelazamos,
Y caímos en el fondo del mar golpeando las rocas.
Los cristales entraron en nuestros cuerpos,
Los cristales del Sol.
Esos que hacen que tu sonrisa recorra kilómetros,
Y descanse tendida en los campos amarillos.
El viento retumba en mí de vez en cuando,
Las partículas recorren mi pecho,
Hasta llegar al tuyo.
Un aroma de fantasías envolvió el ambiente.
Nos perdimos por un momento,
Saltando por el manto de estrellas,
Hasta llegar a la Luna.
Desde aquí todo se veía tan lejano y pequeño.
Me hundí en el piso,
Hasta llegar al centro.
Te agarré por la cintura para hacerte girar.
Tu risa, otra vez.
El corazón se acelera,
Nuestros corazones unidos en uno solo.
Cerré mis ojos por un momento,
Y tu cuerpo se transformó
En suaves nubes de algodón.
Pensé que esto podría tener un fin, pero no.
Es igual a como solía ser,
Sólo que esta vez,
Han cambiado los escenarios,
Y la luz que nos guía por el sendero de las emociones.

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