Volando entre los conocimientos,
Encontré algunos,
Que podría inyectarme a mis venas directamente,
Para perderme en un sueño,
Y al despertar encontrarte ahí.
Suave como siempre.
Reflejándote en los espejos,
De este cuarto sin salida.
El mismo rito de siempre.
Navegar por lugares vacíos,
Con gente que no conozco.
El mar se abrió entre mis manos secas,
Al igual que mis labios,
Secos por el viento.
Las manos se agitaron,
Para tocarte y saludarte,
Con un beso en la frente.
Floreciste dentro de los campos azules,
Esos malditos campos que alguna vez encendiste.
Me pierdo en el pasto,
Y salto de vuelta.
Volviendo a pensar,
En la alucinación total.
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